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Toda la violencia que percibimos tiene un origen antropológico. La Violencia se origina y nace de nuestro lado más primitivo. Los seres humanos tenemos dos esencias claramente diferenciadas y opuestas; vivimos en una dicotomía, en una lucha interna constante. Por un lado tenemos el lado humano, el racional, el consciente, el generoso, el solidario, y por supuesto el evolutivo, el camino a seguir; pero por otro lado tenemos el instinto de supervivencia animal, que sería nuestro lado no evolutivo, el irracional, el inconsciente, aquello que hacemos sin control, por instinto, y evidentemente el que constantemente frena nuestra evolución y nos complica la existencia. Yo tengo dos gatos y cuando les echo algo de comida el que la consigue se aferra a ella como si en ello le fuera la vida

Ese instinto animal es el causante de todos nuestros males y por supuesto es donde se origina toda la violencia. Mucha gente me dice: “si pero es lo que nos ha hecho defendernos y evolucionar como especie”, totalmente de acuerdo, pero los tiempos de los dinosaurios ya quedaron muy atrás en el tiempo y ahora no nos supone más que una tremenda rémora. Bien pues ese instinto, esa herencia animal es lo que hoy en día ha derivado en el “egoísmo”- el Ego - e insisto, es el causante y el culpable de todos nuestros problemas

Evidentemente el Ego es algo con lo que tenemos que convivir -pues no nos lo podemos arrancar de cuajo- pero desgraciadamente la realidad es que:

Tenemos el enemigo en Casa

Por lo tanto saber reconocer las situaciones en las que vamos con el piloto automático (pues reaccionamos de forma automática e instintiva, y realmente no hay nadie al volante) y darnos cuenta de lo que nos está sucediendo para poder actuar en consecuencia, es vital para nuestra existencia y para poder acabar con la lacra de la violencia algún día,  no tan lejano.

De alguna forma la violencia es el virus que altera y descodifica todo nuestro sistema. Desordena nuestra mente y nos crea un conflicto interno, un enfrentamiento entre nuestras dos esencias. Esos momentos frente a un acto de violencia son cruciales, porque solo entonces aparecen claramente divididos y diferenciados los dos caminos, el animal -el instintivo- y el humano -el racional- Por unos instantes nuestra mente -nuestra razón- se bloquea, pues la violencia cierra la puerta racional, y ese desbarajuste hace que instintivamente y de forma automática tomemos el único camino, la única puerta que nos queda abierta, en definitiva, nos salimos del camino. Son instantes decisivos en los cuales necesitamos de toda nuestra capacidad intelectual, de toda nuestra sabiduría para poder analizar correctamente la situación y tener plena conciencia de lo que nos está sucediendo, para no caer en la trampa

Sí, sí, ya sabemos que es todo un handicap ¡una auténtica prueba! ¡una encrucijada! pero precisamente ahí es donde debemos demostrar nuestra condición humana y saber controlar la situación en todo momento. Como se suele decir el buen capitán se conoce cuando la mar está brava. Esa primera reacción instintiva es la que debemos controlar y evitar a toda costa

También sabemos por propia experiencia que esta tarea individual de renunciar a nuestro propio Ego-a nuestra violencia-  no resultará ni mucho menos fácil  y que cada persona va a necesitar su propio tiempo para poder asimilar y digerir todo esto, a su ritmo

Por lo tanto a partir de ya, tenemos que entender que:

Nuestro ego es nuestro único, íntimo y común enemigo

El ego en realidad no es otra cosa que lo que Sigmund Freud denominó el subconsciente. Como bien sospechaba Freud, nuestro subconsciente (que insisto  no es otra cosa que el Ego) es lo que nos complica la existencia. El consciente, como su propio nombre indica, siempre está consciente, lo asimila todo y hace las cosas correctamente, pero el subconsciente es el que nos la juega cada dos por tres, y por supuesto es donde se genera y origina toda esa violencia

El Ego es el jinete que, como decía Rafael Alberti, cabalga en nuestra montura (insisto,en la de todos, sin excepción) y solo hay una solución, invitarle amablemente a que se apee. Igual que Russell Clowe en la película de “Una Mente Maravillosa” todos tenemos que hacer el ejercicio individual de sentarnos y comunicarle a nuestro ego, que nunca más vamos a hacerle caso. Debemos renunciar a nuestro ego y decirle adiós para que deje de complicarnos la existencia. Porque renunciar al ego es renunciar a la violencia, y se trata de una decisión consciente y personal que, insisto, hemos de tomar todos y cada uno de nosotros. Y aunque pueda parecer difícil (que lo es, yo estoy en ello y realmente cuesta) tampoco es imposible, de hecho el personaje al que representa el actor lo consigue, pues la película está basada en hechos reales

A modo de síntesis podemos afirmar que el Ego es sinónimo de enfermedad y que una persona egoísta es una persona potencialmente enferma, que debe de ser tratada como tal, Del mismo modo y por el contrario, por oposición, os puedo asegurar que la Solidaridad es sinónimo de Salud, y desde luego el mejor síntoma que tenemos para reconocer una mente sana y equilibrada

Como decía nuestro entrañable Quevedo, Poderoso Caballero es Don Ego (bueno era Don Dinero, pero el dinero no es nada más que un reflejo del egoísmo, del materialismo humano) existe un caballero mucho más poderoso, que sería el Racional, el Solidario, en definitiva el Amor

 

PD: Actualmente estamos hablando con editoriales para poder editar nuestro libro "Nuestro Intimo Enemigo"

 

"No dejes que se apaque el sol sin que hayan muerto tus rencores"

Mahatma Gandhi

 

"Soy el amo de mi destino, el capitan de mi alma"

Nelson Mandela